domingo, 17 de julio de 2016

Maria Rodriguez



FICCIÓN
Corría tras de mí,
muchedumbre de amor.
Multitud de pasión, infinitud de gozos.
El mundo de la luz me perseguía.

Y era yo, descarnada de mi carne,
quien tras de mí, alocada
de placer, por tu estepa se partía.
Y otra vez.,
y otra más, era mi propia mano
que cosía uno a uno
los harapos de tu cuerpo
y a mi cuerpo,
uno a uno, los unía.

En eclécticos espejos trasvestida,
por tu abrazo vacío construía
inconclusas ciudades de indulgencia
y en impostada voz
me repetía
promesas que tu acento me negaba.

Era yo,
toda yo, de razones apartada,
incansable correr tras de mí misma
para poder alcanzar
tu lejanía. 

 Poesía congregada (2014)
Editorial Dunken



La chica del impermeable rojo
Húmeda de plata fina
era la mano
de la chica del impermeable rojo,
un pez sagrado.
Al cruzar el río de su cuerpo
la barca de mi carne se mecía.


 Poemario (2014)

Albin Lainez


Aire Otoñal





Viento de agosto que vaga tenue

por caras que sucumben

a la tentación de pantallas sobre el estaño del bar

abierto noche y día

todo el año sin duelos ni feriados.

La tempestad sopla y lleva el grito de tantos sueños en picada

contra muros berlinescos y conflictos de poder más que nadie.

Unos lejanos silbos aguardan al oído vuelto

nido de bandadas

para que desvele eso que ya es secreto a voces

Aunque

la sordidez de la mente excluya

cristalinas aves en migración

hacia lo más alto del poniente



Brisa... Caricia de escarchas durante la niñez,

a desflecar torna las cabezas de masas en estado

de situación hasta nuevo aviso

masas críticas-ciegas

ante la verdad que baila tras cristales

empañados por nicotina


Impropias las miradas de soslayo entre desperdicios

averiguan una señal, aunque mínima o siniestra,

para tomar cualquier rumbo antes que permanecer atados

a un fin seguro y necesario para la raza


como ya se predicara desde púlpitos

en cadena nacional del país menos desarrollado

y religioso hasta el delirio.



Acaso sólo encuentren hordas

de antepasados

conocedores del arcaico oficio

con que hacer llegar mensajes

brotando de paredes

corrompidas por los años.




                                                        

por mi calle se alarga

la noche

en una resaca de faroles

A este paso

jamás recobraré

mi antigua forma porque

camino y se caen

los colores

la memoria




Ciclópeo


voy por el medio

de la encrucijada

giroscopio un sólo mirar

no hay costado ni 3D


Único de ojo

me doy completo de

sólo un vistazo y tomo atajos

sin pestañear


Emilia Marcano Quijada.


AGUAS PROFUNDAS


Las regatas son un espectáculo
que nadie debería ignorar,
los programas deportivos las mencionan,
las estrellas de mar se aglomeran,
los atletas van al agua
con un parche de intelectualidad sujeto
a las espaldas definidas y el abdomen prominente;
los remos
unidos a muchos pares de brazos
inician un sincrónico baile,
atrás, adelante, atrás,
mientras el chapoteo del río
refleja el vuelo rasante
de algunas aves curiosas.

Llegué al limite de esta latitud
en contra de todas las corrientes,
a punta de aluminio y agujas,
mis carnes y mis manos arrugadas
me llevaron muy lejos
y me inscribí en una carrera
empeñada en no ver
los rostros reventándose de risa,
porque lo que me trajo aquí
fue un sueño,
un taller de poesía por correo electrónico
que fue a parar al Eufrates,
al Sena, al Guaire
donde mueren los poetas virtuales
por fantásticos,
por intrascendentes,
por años perdidos
y estructura imperfecta,
arrastrada por la confusión,
por las algas y las ondas,
porque así fue concebida desde
que me encontró en la marea.

Las regatas son una exhibición de poder,
un desfile de brazos hermosos, pechos duros,
miembros erguidos,
puntos cardinales que flotan sin problemas,
cosa que jamás tuve porque me fui a pique
mucho antes del diluvio universal,
junto a un saco de versos sin estética,
hojas ni flores
que puedan sobrevivir
en aguas tan profundas.

 
ELEGÍA A MÍ MISMA


Demasiada claridad se asoma
por la ventana,
demasiado calor,
cientos de botones, ojales,
cerrojos y callejones que jamás fueron
el legítimo color de la muerte.
Me aproximo a la historia que no está,
miro el corredor que lleva al patio,
corre un cauce de lava
sobre la cubierta del libro
que tanto leía,
doblo una hoja blanca que se quiebra,
suena el llanto quedo de mis ramas.
Demasiadas nubes pesan al cielo,
demasiada piedra.
Muy poco pudimos llevar como equipaje,
pocos dientes,
sueños, insomnios y memorias.
Sobre mí, una sombra,
sobre el escritorio de caoba, la pluma fuente,
sobre la mesa de la sala, unos labios agrietados,
sobre un barril sin fondo,
mi vida y la tuya.
La carne que nos cubre,
esa que hoy se repliega, destruida,
arrastra un lastre de versos
que no me dejan sola,
una realidad que oprime,
un aullido en calma, un cero
sin sentido,
una vida que se esconde.
Hay pestes que nos corren por las venas,
hay silencios que mucho nos dicen,
hay amores que nada nos quieren.

Raul Pérez Arias

DESNUDA

Desnuda
sos como mi pena
        humana
que no habla
        ni grita,
pero a veces
         estalla.

Del libro:
la inmovilidad de los ruidos 
Ediciones La luna Que (2007)



ORATORIO AL ABORIGEN

                            A la américa india, por mis huesos
                            por Atahualpa.


Aquí en la piedra del sol
revindico la causa ancestral
continente del quetzal,mandioca,
cacao,maíz y chicha.
País Amaru;desolada cicatriz.
Hablo el lamento de las tumbas
en la América siembra
rituales de ceibos,reinos y sikus.
Estas son mis manos digo
peregrinar la piel de la cumbres
Tihuanaco, Cuzco,Palenque;
sangre maya,comechingón y wichi.
No me queda más que este gesto
en la comarca de bisontes,llamas y vicuñas.
Quizás esta noche me descristianice 
y me una a mis hermanos en el grito, la lanza,
en Pizarros y Corteses impuros de conquista;
Roca y sables
soldadesca en tolderías de fuego.
Más cuando muera hora viento lunar
mis cenizas depositarán esta proclama:
Pachamama vuelvo a tu vientre;
Viracocha guarda mi piel ceniza
en los vientres del este
y entonces cuando la nieve me reciba
me abrazaré a los Atahualpas de la memoria.

Del libro: QUÉ y otras circunstancias
Ediciones El Mirador de la Cultura (2010)


ALBERTO

Cuando Alberto
dejó de llamarse
Alberto
asumió el cambio con convicción.
Sus ademanes no son los mismos
archivó indumentaria y el decir.
Desde aquel día
los hombres lo esquivan
con elegancia y cordialidad.
Solo las ancianas y comadres
salen a su paso
cuando son las diez
y la misa está por comenzar.

Del libro: LA PUERTA
Ediciones La Luna Que (2014)

Roberto Romeo Di Vita



Un hombre de la Independencia *
( La Emboscada) 9 de julio de 1816


Fue uno de los que más hizo para que el General San Martín, enviara esa carta que decidió a Declarar Nuestra Independencia.
Sigue teniendo el mismo fervor que antes, cuando llegara de los Buenos Aires y los padecimientos de Chuquisaca en su terrible prisión quedaran atrás.
Muy pronto se incorpora al Triunvirato y fue continuador del ideal revolucionario que inspirara Moreno.
Casi no lo conoció a Mariano Moreno, pero dicen los libertarios “que si la llama que todo quería cambiar, algunos suponían apagada con la muerte de su ejecutor en pleno océano, se equivocarían luego”.
Bernardo recogió esa tea aún humeante en los pasos del generalito Manuel Belgrano que estaba en el norte con su andrajosa tropa, pero llena de coraje y valentía.
En la firmeza de San Martín, que de la nada hizo una columna combativa, y luego de cruzar los Andes, ahora estaba allí, en esa Lima colonial; pero el 9 de julio de 1816, por suerte se declaró La Independencia de las Colonias del Río de la Plata.
La aristocracia limeña, ligada al viejo régimen no los quiere y se la tienen jurada al general, Bernardo también lo sabe.
La misma aristocracia sureña, que niega sus aportes de víveres, dinero y apoyo al gobierno Libertador.
Bernardo reconoce que si a esos señoriítos que otrora tenían todo el poder a rajatabla, hoy no se los aprieta, Lima estará perdida para la causa americana.
El ejemplo de Tucumán independiente para todo el Río de La Plata, tiene que estar más vigente que nunca.
No le temblará la mano al jacobino intrépido Bernardo de Monteagudo, para gravar con impuestos y retenciones, a esa aristocracia y clero colonial, que hicieran sus riquezas a costa del sudor del indio, del criollo y del esclavo.
Por eso se la tienen jurada.
Es por eso que las puñaladas de la noche del 8 de enero de 1825,en esa terrible emboscada, le están llegando hasta el alma y se le va la vida, en cortos suspiros que no retienen las horas.
Alvarado no estaba esta vez, para salvarlo. El asesinato de Monteagudo quizás apuntaba a otro blanco: los pasos del Libertador que un día vino del Sur y trocara las cosas. Lo cierto es que la emboscada cumplió su cometido con uno de los jacobinos más intrépidos y ha herido mortalmente al ejército que lo trajera como secretario.
* ( De la novela inédita. : “Emboscadas, amores y Patria”. Del autor)

Dolores Pombo


SECRETO
creo
en la energía de las piedras
en el canto del guijarro
en la vibración de las rocas
las piedras se transforman
en la armonía de la erosión
eternas
mutan
viajan
viven
en el ruido del silencio



UN OJO EN EL ALMA

todo queda grabado en los ojos
lo vivido
observado
todo queda grabado en los ojos
sentimientos
cercanos
lejanos
observamos y recordamos
aquello que nos produjo 
un ojo en el alma

Jorge Tarducci

 
ENERGIA ALTISONANTE


Entre ambas
no hay opción,
surge y resurge,
brilla y se disuelve,
en cada canción
entonada y cantada,
con energía altisonante,
y gorjeos liberados,
y fonemas no callados;
en la punta
de cada ilusión perdida,
se reencuentran amistosos
deseo, pasión y gozo.
 
 
CARCAJADA FINAL

Tu parpadeo
veloz y de lejos,
crea pájaros inmóviles
a la hora crepuscular,
y no previsible,
de los abrazos
mas interminables,
de los sueños menos habituales,
y las luchas mas dulces,
las no abandonadas,
las que quiebran el horizonte,
a golpe de voluntad,
la misma
e inigualable,
carcajada final.
 
 ATRAVESAR LA NOCHE

A la tarde
el sol està de vuelta,
al crepùsculo
es sòlo una promesa,
de luz por volver,
de calor por sentir,
a la tarde las energìas
son el resto,
de cuànto se consumiò
de mañana,
y asì es el dìa hora tras hora,
el dìa y sus partes
que se equipan,
para atravesar la noche.