UN
PEÓN DE FUNDO, EN EL TIEMPO OLVIDADO
Él
era un bebé, que no tenía idea del cambalache de vida que le
tocaría vivir, debido a que había sido regalado por su madre por
ahí por los años cincuenta.
Las
malas lenguas, decían que la señora Margot recibió al niño de
mano Fresia, cerca de San Carlos, con la condición de criarlo como
hijo.
Debido
a ser solterona, y patrona de fundo adoptaría al niño al estilo
antiguo, sin papeles, ni intermediario, sino con la buena voluntad de
una madre que lo entregaba en brazos ajenos, con una bendición y
buena venturanza.
Muchas
eran las historias similares, de niños entregados a personas
acomodadas, por parte de gente pobre, que tenían muchos chiquillos,
y bocas que alimentar.
Por
eso pasar un hijo, para que lo criara un rico, en aquélla época,
era sinónimo de prosperidad, y la seguridad de una buena crianza al
menos para uno.
Sin
embargo, él no fue criado como hijo “de la Señora”, sino, como
peón de fundo.
Desde
que tuvo memoria, sabía que ayudar era igual a trabajar, y como
recuerdo de niño, siempre contaba, que antes de irse al colegio,
tenía que ir al campo a plantar, podar o cosechar lo que estuviera
de temporada.
En
el campo había que labrar a la tierra, o alimentar los animales que
se criaban.
Y
en la escuela tenía que aprender a escribir, leer y un poco de
matemáticas, ¡justo lo necesario para seguir ayudando en el
campo!...por eso
quienes
lo criaran, lo dejaron asistir a la escuela, solo un par de
temporadas.
Su
rutina comenzaba de amanecida, (a las cinco o seis de la mañana), y
consistía en ayudar en alguna faena que los adultos le mandaran, ya
que a su corta edad había aprendido, que tenía que ganarse el plato
de comida que le daban.
Fue
criado con los medieros del campo de la Señora, en un sector rural
del pueblo de Quirihue, llamado los Remates.
Aprendió
la agricultura por medios heredados, viendo a los empleados del fundo
¡cómo se trabajaba!
Desayunaba
un caldito de papas, y una chupilca con harina después que se
levantaba, y cuando le daba hambre donde se encontrara, se hacía un
pavito de harina, con sal, aceite y agua.
Como
obrero de campo, no le pagaban, ya que su salario equivalía a tener
una morada
Así
que el dinero que tenía para gastarse en la cantina, era obtenido en
labores ajenas, trabajando en faenas temporarias.
No
conoció los zapatos hasta los 16 años, ya que en el campo se usaban
ojotas unas chalas campesinas fabricadas de goma de neumático.
A
sus dieciséis años, debido a la miseria y pobreza de vida que
llevaba, decidió escaparse del campo; e irse a la ciudad a trabajar,
para poder progresar y darle a sus sueños alas.
Él
sabía por otros obreros, que en la Capital había pega de sobra y
daban una buena paga, y como deseaba tener sus propias cosas, con más
ahínco alimentó la idea de darse una escapada.
Siempre
decía, que de niño deseaba zapatos, porque cuando hacía frio, se
le moreteaban los pies, por eso en su mente idealista de adolescente
pensaba que si ¡él fuera el patrón del fundo!... les daría
zapatos y calcetines a todos los peones que con él trabajaran.
Así,
teniendo la chauchas necesarias para la hazaña, y despidiéndose de
sus camaradas, tomando su morralito y sus pilchas gastadas, partió a
patita en una larga caminata, al bus del pueblo, que lo embarcaría
en su añoranza. Allá, averiguaría como se llegaba a las fábricas,
y se iría a trabajar, donde el calzado se fabricaba.
En
esos años las zapaterías quedaban en la calle Victoria, que era muy
conocida y transitada. Por eso no le costó agenciarse la información
que necesitaba, y bajándose de la liebre que le indicaron, llegando
a su destino, comenzó a pasar local por local, ofreciéndose para
trabajar en lo que le mandaran.
Un
maestro Zapatero, fijándose en sus peculiares chalas, preguntándole
de donde era y por qué las usaba, llamó la atención de uno de los
jefes de la fábrica, que tras conocer la historia de Carlos, de
donde vivía y en que trabajaba, enterándose que había venido del
campo, y no tenía parientes ni una casa, lo dejaría alojarse en una
bodega como nochero, a cambio de cuidar el lugar, y que en el día
ayudara.
Lo
segundo que le dijo el patrón fue que allí no se podían usar
chalas, así, arrimándose a uno de los maestros zapateros, y
siguiendo las indicaciones que le daban, ¡el mismo se fabricó el
calzado que de niño anhelara!
¡Dos
años, vivió en la bodega! ¡Dos años juntó dinero, para lograr
sus añoranzas!
Así,
tras el mostrador, de cueros, suelas y gomas, aquel muchacho de
campo, que un día fuera regalado, y que comenzara su historia de
vida como peón de fundo… fue creciendo y madurando, hasta
convertirse en ¡todo un hombre! , haciendo profesión de maestro de
calzado… el sería uno de ¡tantos valientes, que le torcerían la
mano al destino que le designaran!. También sería uno de aquellos,
¡que a punta de esfuerzo a la pobreza superara!
Quirihue
MITOS
Y LEYENDAS
“Los
Remates”, como todo poblado campesino, está plagado de mitos y
leyendas entre las que destacan aparecimientos de personas y del
diablo en las noches, llanto nocturnos de guaguas que nunca se
encuentran, etc. Dentro de todas estas leyendas, aquí les
entregaremos el relato del vecino José Hernández, referente a lo
que le sucedió una oscura noche cuando apenas tenía 16 años de
edad:
“Era
un día de verano. Junto con mi madre, estábamos compartiendo en una
trilla, típica fiesta campesina. Con el entusiasmo del momento, se
nos hizo la noche. A una hora que no puedo precisar, abandonamos el
lugar de la trilla, llevando al anca del caballo a mi mamá, para
volver a nuestra casa. En cierta parte del camino, donde siempre se
comentaban que aparecían objetos extraños, se nos aproximó una
lucecita, tipo foco de linterna. A pocos metros de nosotros nos
acompañó por un buen trecho; como que se deslizaba por encima de
una muralla. De pronto, en un lugar donde siempre se señaló que
había fallecido ahorcado un trabajador del fundo Curimaque, esta
misteriosa luz repentinamente desapareció”.
Los Remates - Quirihue
MI
VIDA: PASADO PRESENTE…
Yo
soy un famoso pintor de 25 años, pero realmente no recuerdo mucho de
mi familia, teniendo en cuenta de que nunca conocí a mis padres.
Cuando
era más pequeño, una joven de 27 años se encargó de mí y me crió
como su hijo; era la única persona que me apoyó en todo, nunca se
alejó de mí, me cuidaba de los peligros que causaba la
civilización. Ella era una persona muy cariñosa, tal vez un tanto
tímida, pero su corazón era tan cálido que me curaba todas mis
penas. Me encantaba estar a su lado, pero cierto día, tuvo un
accidente automovilístico y quedó hospitalizada esa misma tarde del
pasado 15 de noviembre. Yo fui a verla, estaba muy triste, no quería
que me dejaran de nuevo completamente solo, corrí hasta la
habitación 225 y estaba ella recostada en la camilla, la miré
pensando en que me dejaría y es cuando abre sus ojos y me dijo todo
lo que sabía de mi familia. En ese entonces, comencé a llorar ya
que, me contó de mi padre, el cual se había suicidado en el momento
que supo que mi madre me tendría. A la vez, me dijo que lo hizo
porque no se encontraba capacitado para criarme, lo cual mi madre muy
apenada se lamentaba que yo no pudiera vivir como un niño
cualquiera.
El momento en el cual yo nací, los doctores le diagnosticaron 4 años
de vida a mi madre, hasta ese entonces me cuidó y, antes de que
llegara su día final, me entregó a su mejor amiga para que se
encargara de mí. Nina, al principio no le agradó la idea porque no
le gustaban los niños, pero se dió cuenta de lo terrible que sería
dejarme solo y decidió ayudarme.
Hasta
ahora, me encontraba pensando solo en un cuarto oscuro todo lo que me
había pasado (Si tan solo yo no hubiera nacido… todo sería mejor,
ellos no estarían muertos, no habrían sufrido tanto por mí...) Lo
único bueno que tengo es mi habilidad de retratar exactamente lo que
veo. Podría retratar a mi madre ya difunta… pero sería imposible
para mi recordar esos hermosos momentos juntos… esos recuerdos ya
habían sido borrados automáticamente de mi memoria, no sé cómo
sucedió, pero creo que ha sido mi trauma a estar solo ya mucho
tiempo. Después de que cumplí los 15 años, decidí continuar mi
vida como si nada de esto hubiera pasado (realmente tengo miedo de
volver a vivirlo). Por suerte, para mi último cumpleaños me
regalaron un set de pinturas, cuyo poder era que, por más que las
utilizara, ¡los colores jamás se acababan! Aquel set era especial y
único, sin él no sé qué es lo que estaría haciendo ahora en este
momento.
Todo
comenzó a ser una gran inspiración desde aquel instante en el que
fui a visitar el bosque que estaba cerca de mi casa. Al principio
llevé una cámara para grabar todo, así algunas cosas me servirían
para mis pinturas nuevas que comenzaría a hacer. Ese era un
espléndido lugar para relajarme y olvidarme de todo, ya que, nunca
logré tener una pareja estable -a las chicas no les agradaba alguien
como yo aunque parezca muy chistoso- siempre me decían, no eres tú,
sino que soy yo. Esa frase siempre me causó risa porque daban a
entender que no se podían acostumbrar a mi forman de ser, a pesar de
que siempre me dijeron que me amaban tal y como era. Ellas no
entendían que mi vida no era igual a la de otros, yo era una persona
completamente distinta, no me gustaba ser ordenado por nadie, mi vida
consistía en ser libre; dibujar, visitar lugares aislados y
encontrar la paz interior.
Después
de que pasaran tres días me reuní con uno de los profesores de
arte, Jeffrey Woods; él era muy destacado y sobresaliente en su
trabajo, decía que era lo que más le gustaba. Él y yo nos
juntábamos a hablar de nuestras costumbres y gustos, ya que, ninguno
de los dos teníamos compañía. Éramos buenos amigos. Le contaba
que yo acostumbraba; retratar la belleza de los paisajes nocturnos, y
que, cada noche salía a confeccionar una obra maestra en lo más
profundo de los bosques. Me encantaban esos lugares fríos y sombríos
que mostraban la vida solitaria de un pintor como lo era yo. Siempre
soñé con tener una gran luz de inspiración que me guiara a obtener
la más brillante creación artística que nunca antes ha sido vista,
pero ese sueño era imposible…no podía ser tocado por mis manos...
Las
personas me trataban como un loco, pero no un loco cualquiera, sino
uno que estaba enviciado con el arte del paisaje nocturno. Jeffrey me
aconsejaba que no tomara en cuenta los deseos de las otras personas
porque no eran iguales a los míos y, solo querían arruinar mi poca
esperanza que me quedaba y desplomar todo mi trabajo. Siempre le
decía que tenía la razón. Ya después de vernos nos dirigimos a
nuestras respectivas casas…yo pensaba y pensaba… ¿algún día
llegará una persona que comprenda realmente como me siento? ¿O que
sepa que es lo que necesito para que mis pinturas tengan ese brillo
que les guste a las demás personas y no dejen de mirarla? Realmente
no sé cómo podre lograr que eso suceda… Pero sé que algún día
encontraré mi fuente de inspiración, hasta ese entonces, continuaré
caminando hacia el presente teniendo en cuenta mi pasado, mi cruel
pasado que jamás olvidaré...
Quirihue
CAMINANDO POR QUIRIHUE
Relato Lárico
Hoy temprano voy llegando a Quirihue, con la idea de un día de
trabajo, pero al pasar por el puente recreo me trae el recuerdo
cuando niños nos bañamos en él, ya que en el rio había un pequeño
tranque. Al llegar se ve el restaurant los copihues, donde vivía don
lucho que trabajaba en el liceo y su señora en la casa daba pensión
y comida, al lado su colega Don Tono, al frente la casa de Tuquito,
me parece ver con su caminar lento a Oscarito que iba a comprar algo
que le encargaron del hospital, más abajo la esquina de campito
donde había un negocio frente a Nanito quien vendía vino, cervezas
y en la esquina un grupo que ya la mañana la había hecho con un
buen harinado, entre ellos el Calleche, chirola y otros al frente,
pasa don Agedo con su carretilla a entregar un balón de gas mientras
la señora Marota sin moverse de su silla vende el diario y el Noly
va al liceo a cumplir con su labor, más abajo la familia Cártes al
lado mi padre Juan Pirincho y madre, van abrir el negocio al pasar
saludan a la tía Verónica y el tío Jorge en su pequeño negocio,
ya Ovidio estaba observando lo que pasaba en Quirihue y esperando un
pasajero para su taxi su competencia Don Juan capucha en su impala al
asecho, al frente Don Alfonso Constanzo jugando cartas con su señora en el mostrador de su
negocio, al mismo tiempo aparece el Ñao Gómez con Ñienco Gómez
preparando una carrera, un negocio de un animal y hablando con el
Checho Arias para organizar el juego del naipe en la noche en su
local, Don Abelino recién levantando la cortina de su negocio al
mismo tiempo el peluquero Cauquenes sale a ver si hay alguien para
córtale el pelo, al lado campito con sus géneros y su suegro al
frente Luchito arregla sombrero, El maestro Vásquez es un zapatero
que tiene su local frente a la escuela de hombre pero todas las
mañanas viene donde don Ricardito a comprar un pedacito de queso, en
ese momento pasa vendiendo dulces Cuanto Cuanto en el mercado la
familia Parra mamá de Benito preparan el almuerzo, el Huahuillo baja
los animales muerto para su carnicería al igual que el Manolo Cucha,
el marco acordeón y el Jorge son los matarife, en la esquina la
Juanita con su Librería al lado el Temo y el Varela, la Palomita
Blanca del Pepe, Mauricio en la alameda instala su puesto para vender
frutas al lado su socio con pescados, al frente los Mora al lado el
negocio del papa de Tuquito, ahí viene la Carretela del Pan de la
Italiana de los Souto Caballeri, caminando por la calle va el Dr.
Arévalo quien saluda a Don Moncho Vega montado en su caballo rosillo
levanta su sombrero en gesto de saludo, don Angolino en su Chevrolet
del 56 se dirige a su bomba que cuando no hay luz se le da vuelta una
manivela para echar bencina, Don Lautaro con su trilladora y su
tractor azul va raudo al campo, las Cisternas más conocida como las
patitas ya organizan una comida para sus amigo y celebrar las Marías.
Donde la Orito me compro un helado, paso al lado donde Don Roberto a
comprar un cordel, más abajo Don Abido Hady y su hermano se fuman un
cigarro frente a su negocio, Estoy pasando por donde estaba el Gato
Negro tienda que tenia de todo, Llego al morro y se me termina
Quirihue con la casa del profesor Juan H. Sepúlveda.
Perdón ya llegue a mi trabajo creo que mañana seguiré
acordándome de los buenos viejos de mi pueblo.
Quirihue
OJOS, TRES OJOS
Caer antes del tronco
el menear a librado su pureza,
el día noche su poder de realeza.
Pedir la mano de aquella novela
cuando aparezca la verdad,
llamarla a gritos desconsolados
y huir a la cascada del amor y la paz.
El mañana no será pasado.
Me manifiesto con escomías de pobreza,
la palabra es de Pantaleón sincero,
yo comer de un basurero,
yo comer en mesa de cristal,
¿Cuál es mi yo verdadero?
El atardecer el verso del presente,
qué como en el mañana.
Fraile de la antigüedad sufrida,
el castillo pierde su miel de fieles,
la virginidad se transforma
receptores de la hermandad
al caballo de seis cabezas,
comer de él, en lo favorable,
en lo adverso.
El prado de mares y olas negras,
dialoga el manto de castilla,
si aún existes en aquel sillón de oro,
cambias por rock and rock
Luz… ¿Cuál es la mano que da de comer?- si
aún existes, llamaos.
Los denomino a un conflicto diplomático.
Es sentencia.
Quirihue
LA CHICA DEL CALQUIN
Novela- 1987
(Resumen de obra no publicada)
El estado de emergencia, sumido en una aparente guerra, donde el
derecho a expresarse tenía un costo muy alto, la vida era un vaivén
incierto, el miedo era presa de familias disidentes a un sistema
autoritario. Los diferentes medios de información sujetos a
censuras, y las noticias eran minuciosamente editados. Entre
murmullos se conocían los acontecimientos del día anterior.
Las turbulencias de las bolsas mundiales repercutían en la
escuálida economía nacional que arrastraba un desorbitado índice
de precios (IPC), superando el 300%, con la estabilidad forzada del
dólar, donde nuestra moneda tenía un valor muy bajo, siendo muy
pocos los que podía acuñar y ahorrar. Más bien era la época de
los PEM Y POJ, el tiempo que las mujeres y hombres cesantes, que eran
muchos por aquel tiempo, salieron a las calles para barrer, limpiar
veredas por una limosna más que por un sueldo. En aquella época y
con un dólar estable a $37,00 los bancos acuñaron oro donados por
aquellos que podían donar sus anillos, gargantillas y especies de
valor, con el fin de mejorar el peso de nuestra alicaída moneda.
Vivían en incertidumbre los funcionarios fiscales que quedaron en
la administración pública tras el despido masivo para disminuir la
carga salarial del estado, los paseos por las oficinas de personas
ajenas a las reparticiones, eran asiduas.
Así encontré un día sobre mi escritorio una llamativa tarjeta
personalizada, que invitaba a una exclusiva fiesta de personas
selectas en un barrio acomodado de Ñuñoa, en Santiago, época del
toque de queda. Incluía por un módico precio; “derecho a un menú
ejecutivo, barra abierta toda la noche con baile de amanecida y la
mejor compañía durante el toque de queda”. Así anunciaba la
tarjetita de invitación. Acordamos los colegas que recibimos la
nota, asistir. Tentadora propuesta en tiempos de depresión e
incertidumbre colectiva.
Viernes por la tarde, después de la jornada laboral, nos reunimos
en secreto para acordar donde nos encontraríamos y el tiempo
disponible para llegar al lugar donde fuimos invitados. Nos sentíamos
sencillamente privilegiados. A las diez, toque de queda en todo el
territorio nacional. El lugar donde nos recogería el colega, San
Francisco, a un costado de la iglesia.
La dirección de una gran casona, típica del barrio Ñuñoíno,
dos casas más al oriente del cuartel Ollahüe, (Recinto de la Dina),
donde, con estacionamientos muy discretos para vehículos y
entrar no era fácil, había que presentar la mentada tarjeta de
invitación personalizada. Tras la llegada e ingreso al recinto, nos
acogieron en un amplio salón de visitas, música ambiental,
señoritas atractivas muy amigables que daban confianza, una de ellas
se acercó para explicarme algo muy secreto. ¿Usted es militar?- no
le respondí / de dónde viene?, – de tal repartición, contesté /
Me acompaña? – qué pasa? - Acompáñeme… Me tomó del brazo y
salimos a un sector alejado de la residencia, conversando y riendo
como si me conociera de tiempo, llegamos casi al fondo de una extensa
galería, algo así como una pista de baile, tras un momento
observando que no hubiera persona cerca escuchando…pregunta
nuevamente… ¿Eres partidario del gobierno? – me sorprendió y
repliqué; ¿Por qué me pregunta eso?, ¿Hay militares en tu grupo
de amigos? – Noo…no, respondí / Cuídense de hablar de política
o contra el gobierno, aquí está lleno de camuflados. (Pensé….¿Cómo
le digo esto al resto de mis amigos?). Tras eso regresamos a la sala
de visitas integrándonos a la tertulia general, y ella, siguió a mi
lado ofreciéndome algo de beber, se generó allí una larga
conversación que duró hasta el amanecer. Surgió entre ambos
simpatía (Filling, como dicen ahora), y en las miradas, ese deseo de
una historia por contar.
De este primer encuentro, nació una amistad que se cultivó a lo
largo del tiempo y perdura hasta
hoy Así y allí conocí a Astrid con su conmovedor testimonio:
Una Chica hermosa con evidentes rasgos del sur....Desde Carahue y
proveniente de familia vulnerable llego arrancando hasta Santiago una
vez terminada su enseñanza media. Quería derrotar sus carencias
materiales. Y se instaló en la capital a ejercer el oficio más
antiguo mientras con gran esfuerzo estudiaba medicina en la
Universidad Católica. Sus ahorros eran en dólares, (Década del
80), cuando la moneda americana se disparó, una alza muy brusca que
hizo tambalear a los bancos, muchas de estas instituciones
recurrieron a los créditos del estado con tazas bajísimas a 50 y
más años plazo, mientras Astrid, de improviso vio como crecieron
sus ahorros depositados en una cuenta en dólares.
Su necesidad y ambición por cambiar de vida, dejar atrás los
tormentos de la infancia, desenvolverse y vivir en otros status sin
importar la forma, la llevó a tener una clientela muy selecta y
exclusiva, que le permitió sin sobresaltos estudiar y obtener su
título de medicina.
Pero quería más y se fue con su título profesional bajo el
brazo a EE.UU a ejercer su profesión de doctora, estaban los medios
y bienes materiales, obtenidos con su peculiar oficio, y seguir
perfeccionándose con más títulos y honores.
Hoy una Facultativa con Doctorado, ejerce docencia en la
Universidad de “Carolina del Norte, Chapel Hill”.
Tras muchos años de ausencia, con otra imagen, un status
profesional diferente y de prestigio, viajo por primera vez a Chile,
a su tierra de origen, a ver a sus padres y algunos hermanos en el
cementerio.
De regreso desde Carahue a Estados Unidos, pasó por Quirihue,
como anfitrión, la lleve a conocer aquel lugar del cual tantas
maravillas le hablé. El río Calquín; testigo de un reencuentro
postergado y esperado por ambos. Quedó feliz, anonadada del lugar y
la extensa conversación llena de recuerdos, entretenida, amena, con
risas y llantos, no hizo otra cosa más que reafirmar nuestro mutuo
afecto.
Y en la amarga despedida, en un perfecto inglés me dijo: "I'm
going to return soon... (Me voy para pronto regresar)... Le
respond... "Tenis que volver pa que le pongai la mosca a la
novela".... (You have to return to that you put on the fly to
the novel).
Quirihue
RETRATOS
Mi madre es morena
de tanto caminar a pie,
por entre calles, campos y
riveras
el sol la doró.
De sus bazos cortos y
gruesos,
he sabido de sabrosos
dulzores.
de caldos de huesos y papas
cocidas,
y pan tibio al lado del
brasero,
tejidos interminables en
duros inviernos.
Ella no es alta,
pero su alma vuela libre…
nadie la puede alcanzar,
y aunque yo la sobrepaso…
nunca llegaré a ser más
alta que ella.
De ojos obscuros entre negro
y café,
casi nunca habla de sus
penas. A ella no le importan,
Solo le gusta consolar.
Y aunque no habla de amor
tiene nostalgias pasadas,
que se le descuelgan gota a
gota…
Cuando la descubro mirando
un retrato,
y ella se queda muda mucho
rato.
Mi madre es una chilena más,
que hace pan, limpia pisos y
remienda ropa.
Esa que sueña que sus hijos
y nietos
serán otra cosa.
Quirihue