lunes, 17 de julio de 2017

Juan Carlos Vecchi

Artista  Shelly Wilkerson
ABUELITO WENCESLAO

Haciendo la vista gorda a los deberes de escuela, cerré la tabla de logaritmos, miré la puerta de casa y me fui a lo de mi abuelo Wenceslao que vive muy cerca del cementerio.
Me gusta mucho ir a lo de Wenceslao porque me cuenta cosas raras y divertidas; además, el café con leche y la tarta de ricota que siempre me esperan en lo del abuelito son más ricos que el mate cocido dietético y las tostadas quemadas de mamá.
Siempre le llevo flores a Wenceslao, las compro a la pasada (begonias son sus preferidas, pero como no había en el puesto de Gregorio, hachegonias le compré).
Me esperaba mi querido abuelo con su sonrisa a la diestra del corazón al lado de la vieja mesa de la cocina; sobre ella, el enorme tazòn para el cafè con leche y dos pedazos grandes de la tarta de ricota.
Lo primero que me contò fue que la hembra del gusano marino de la especie Bonellia viridis pesa 100 millones de veces más que el macho; que cuando uno de los dos o los dos al unísono andan con ganas de reproducirse, el macho le solicita a la hembra pesada que es él quien debería estar un ratito arriba, pero si en esos momentos tan especiales para los viridis, la hembra muestra signos de malestar alguno o hace el más breve comentario sobre su suegra viridis, entonces el macho hace mutis por el faro y calladito se dispone a leer los avisos clasificados del diario mientras silba un tango de Julio Sosa (el tanguero preferido de abuelito).
Qué bueno lo que me contó Wenceslao.
Mañana tengo zoología en la escuela y les contaré a mis amigos. También a la profe así se pone contenta; pobre mi profe, siempre con cara de berenjena olvidada en la heladera sin enchufar. Mamà dice que la profesora siempre està enojada porque no tiene un hombre a su lado. Pero bien contenta deberìa estar ya que vive con once gatos. Yo no tengo ninguno porque mamà no me deja. ¿Ya les contè que ella cocina muy mal?
Muchas gracias, abuelito Wenceslao, la semana que viene vuelvo y espero conseguirte tus benditas begonias.
Y que me avisen si te mudan.

 
(Olavarría, Provincia de Buenos Aires, Argentina).

domingo, 16 de julio de 2017

José Muchnik


¡El viejo mostrador

 

¡Tanto tiempo Josecito! No se puede olvidar de mí, me decía.¡Con todas las que pasamos juntos! ¿Qué fue de mi vida?, es una larga historia. Los mostradores, como el pueblo, servimos para que se apoyen en nosotros pero no decidimos mucho.Cuando cerraron la ferretería vieja me fueron revendiendo,
fui yirando, dando tumbos como dice el tango; no me quejo,algunas chambas fueron lindas. Me acuerdo de un almacén de ramos generales allá por Trenque Lauquen, de una librería en Bolívar… pero la crisis pegaba duro, los boliches iban cerrando, se vinieron los self service, ellos no necesitan mostradores, tómelo y páguelo, se hacía cada vez más difícil colocarse,al final terminé aquí, en este depósito de muebles viejos,tan al fondo que ya ni se acuerdan de que existo. ¿Quién va a necesitar un mostrador como yo en esta época? Cuando nos volvemos viejos es difícil adaptarse al cambio, por lo menos a nosotros no nos ponen en geriátricos, entonces me quedo
aquí, tranquilo en el fondo, siempre se puede estar peor.¿Querés saber dónde estoy Josecito? No sé, viste cómo son las cosas, tanto dar vueltas, tanto te suben y bajan del camión, que al final te mareás, la vida como un vals, pero imposible
rebobinar el tiempo, siempre das vuelta en el mismo sentido, cuando querés parar se acabó la melodía y te caés. Tal vez esté cerca de Boedo, tal vez haya vuelto al barrio, vaya a saber, lo digo por los diarios que trae el pibe que labura aquí, esos diarios
que reparten gratis los sábados por la mañana en la esquina del Margot; lo viene a leer al fondo para que el trompa no lo june, después los deja encima mío, por eso me enteré de las“viñetas de la ferretería vieja” ¡Qué alegría me diste! como si
reviviera… pero te confi eso que me puse celoso: la gomalaca,la cola del kerosén, anilinas, cortavidrios, masilla, alambre…cuando salió la viñeta de la plomada estaba furioso ¡Habla de una miserable plomada y de mí no dice nada!. Yo que era el
centro de gravedad de la ferretería, que atraía a los clientes
como un imán, que…¡Querido! ¡Qué alegría tener noticias tuyas! Tenés toda la
razón del mundo, un olvido imperdonable; además confi eso,la idea fue de Ester. ¿Te acordás?, era mi novia, sí seguimos juntos, más de cuarenta años, dos hijas, cuatro nietos, milagros del amor, nosotros también yiramos, al fi nal anclamos en París,
especial para cultivar nostalgias, otro día te cuento. ¿Por qué no escribís del mostrador? me dijo. Es cierto, eras el centro de gravedad y más aún: corazón dársena escenario consultorio…
Una vez atravesado el umbral se alargaba tu presencia hacia el fondo, de un lado los ferreteros, la estantería; los clientes del otro, arrímense, vengan con sus pedidos problemas ilusiones…este es el decorado, nadie pasa del otro lado del espejo,
como en el teatro, actores y público deben respetar las reglas.
¡La cantidad de obras que hemos hecho! Un elenco de primera;yo el mostrador en el centro de la escena. “Se me quemó  la resistencia de la plancha, me la puede cambiar Don Miguel”.
Tu viejo, actor como pocos, agarraba la plancha como si fuera una pierna quebrada, la apoyaba sobre mí, le echaba una mirada comentando “si tengo repuesto con mucho gusto señora, no es seguro, la tengo que desarmar”. “Es que trabajo
a pedido, Don, sin la plancha no podré entregar, además…”la pobre mujer angustiada explayaba argumentos convocando la pachamama para que aparezcan repuestos. Una vez desarmada, tu viejo miraba la resistencia quemada, se daba cuenta en seguida si podía o no cambiarla, pero seguía revisándola en silencio creando suspenso, luego miraba a la mujer saboreando el poder de crear esas mínimas felicidades,
“tiene suerte señora, la puedo arreglar”.
Así es Josecito, yo era la sala de urgencias donde atendíamos sufrimientos de estufas a querosén con sus velas rotas, canillas con sus cueritos usados, faroles con mechas en agonía…
Pero no sólo recibíamos enfermos, también concurrían deseos fantasías ilusiones, para inventar colores, espacios,texturas… “¿Qué le parece Don? Son cuatro piezas que dan a un patio, quiero pintar todo, estoy cansada de… quiero
que… ¿me entiende?”. Ahí sí que se jugaba el arte del vendedor,informar aconsejar seducir… “El blanco le dará mayor volumen, podría ser un crema muy pálido casi blanco, se va a cansar menos, las puertas en el mismo tono pero más obscuras,
para darles otra profundidad, sí por supuesto; si le gusta el durazno puede quedar bárbaro, es usted quien decide …”En caso de indecisos graves, tu viejo cambiaba la puesta enescena, agarraba el muestrario de colores y pasaba del otro
lado del mostrador, “venga, aquí hay mejor luz, mire con tranquilidad”, el cambio de posición de los actores surtía a menudo su efecto, aunque no siempre, “si quiere se lo presto, se lo lleva a su casa y vuelve”, decía en última instancia, y si
no volvían, paciencia… Lo más importante no es vender, sino conservar el cliente, era el lema de la casa.
La verdad Josecito fueron años de oro, todo no está perdido,todavía existe el arte de la venta, todavía hay mostradores en ferreterías, almacenes, farmacias… poco a poco van mermando. Primero los súper con su autoservicio, ahora la compra por internet, mirá Amazon, la gran librería disquería“global”… están exterminando miles de libreros en todo el mundo, en Buenos Aires, Roma, México, New York… El
librero que sabía y te aconsejaba. Yo, viejo mostrador, olvidado en el fondo de este depósito no puedo hacer nada. El otro día escuché una nueva palabra: “consumactores”, me gustó, ustedes los consumidores pueden hacer mucho, pueden tener mucha fuerza, el problema es que no se dan cuenta, comiencen
por no comprar cualquier cosa a cualquiera en cualquier lugar, después hablamos. Ya les dije, no estoy contra el progreso, pero hay que saberlo digerir. Josecito, por qué no entrás en Google “mostradores antiguos/imágenes”, tal vez me encuentres, sería un alegrón. Mientras seguiré soñando en el fondo de este depósito con algún Quijote que pague por devolverme a la vida, para instalar un negocio, no sé de qué,
quesos de campo, juguetes de madera, tejidos artesanales… ideas hay muchas.
 

Recuerden, si se les ocurre poner una ferretería, memoria y experiencia no me faltan.

Orlando Van Bredam

                                              Artistas  Masaccio’y Masolino

Además, la manzana

Algunos le echan la culpan a Eva, otros a la serpiente. En realidad, para mí, la verdadera y única culpable es la manzana. Será por eso que todavía la miro con cierta desconfianza. Sobre todo, cuando la veo aquí, tan reluciente, tan lozana, tan provocativa, incitándome al mal, esperando que la acaricie, que la muerda, que la coma.




Baile


El odio, a diferencia del amor, siempre es recíproco. El bailarín de tangos y la bailarina se despreciaban con la misma tenacidad con que alguna vez se quisieron. Sólo los unían la fama y contratos envidiables. Cada baile era un desafío a los mecanismos más profundos del rencor. Se deleitaban en esa humillación mutua más cercana a la perversidad que al oficio. Cuanto más se odiaban, más los aplaudían. Ella incorporó al vestuario inconsulto, dos largas trenzas criollas, vivaces y relampagueantes bajo la luz de los reflectores. Las agitaba como cadenas, como látigos, como sables. El soñaba con quebrarla sobre sus rodillas como una caña hueca. Se miraban siempre a los ojos, no dejaban de mirarse nunca en esa guerra bailada, en ese combate florido.

La noche que más los aplaudieron fue la última, cuando ella, después de tantos ensayos, logró enredar sus trenzas en el cuello del bailarín y siguió girando y girando hasta el último compás.




Marcela Kreischer

                                                        Christophe Vacher

MUJER
No las garras, el desgarro
algodón ilusioro
de espinos cosechados.
Madre
Mujer
Dama
No sus títulos, los roles
Sensualidad
Perseverancia
Trabajo
Manos que ruegan
un halo de luz.


 
QUIEN ES ?
Despierto a medianoche
libélula sin rumbo
araña tejiendo voces
de mente inquieta.
Oyendo todo
Escuchando nada
Solo el miedo
deambula en él


en el insomio.

Juan Borges

                           Artista      Jeff Christensen 

Ríos de sangre



Una mañana opaca y gris como todas mis mañanas desperté colmado de sangre en mi saliva. Ríos de color rojo, colmados de flores y banderas negras se apoderaban de mi aliento. Ríos me arrinconaban contra mi cama, desbordados no me dejan salir de ella .La encrucijada me arrastra a un terreno inhóspito donde seguramente no podre evadirme .Soy su víctima y ese designio es inquebrantable .Sin embargo mis venas aun no han explotado .A la hora del violento rito de crispar mis ríos de sangre no he podido cejar en mi propósito.
Hay letras de canciones en donde puede ser que alguna vez viví la inmensa celebración de la vida .Hoy me desborda la monstruosidad de estos océanos de gente sangrante que me mira a los ojos. Pero nunca comprenderán mi juego .La noche siempre se clava dagas sanadoras en su pecho .Ya nadie puede salvarme.
Es más fuerte el designio atroz de beberme mis plaquetas, las que han quedado. Putrefactas .Tiritando de frio hasta quedar enmudecido
.Ríos de sangre me acechan .En mis encías, en mi boca, en mi nariz, en mi orina, en mi respiración. Hay sangre .No ofrezco hostilidad ni contienda, me entrego .Me desnudo hasta perderme en su voracidad ilimitada. 



 

Esquizofrenia


Desde que me han encerrado en este lugar me siento más neurótico .He olvidado nombres, lugares y situaciones vividas. Aquellos monstruos que antes me asolaban solamente durante la noche y en sueños, ahora me asedian permanentemente .Todavía no logro diferenciar sus voces de sus rugidos, su lamento de su euforia .Se que lo lograre.
Me encerraron ya no recuerdo cuando, tal vez hace un día, un mes o hace años. Como recordarlo .Los médicos me diagnosticaron insania mental, esquizofrenia, traumas de asociabilidad y categorías por el estilo .No entiendo demasiado esas patologías, ni el color de mi habitación.
Tengo un inmenso jardín que me rodea .Durante las mañanas escucho el canto de los pájaros, que se posan en las ramas construyendo himnos encriptados que solo ellos comprenden. Posiblemente hagan referencia a mi conducta, a mi insania. Sus colores, sus sabores, sus tonalidades me son ajenas. Sin embargo, estoy comenzando a interpretar las.
Algunos seres que me atraviesan por las noches son oscuros y me provocan mucho daño .Otros un tanto menos. Mis salidas al jardín son como una transmutación a la luz, a la vida.
Antes al menos escribía. Mucho. Poesía, cuentos, prosa. Ya mis dedos están paralizados, debido a la medicación, a las torturas, a los golpes. A las curaciones espirituales y a las oraciones...Todo aquello pertenece al pasado, cuando mi sitio se encontraba del otro lado del muro.Donde viven los mortales, los grises, los formales, los sanguineos. .Pobres de ellos, se creen a salvo y de esa manera ignoran este lado del muro. Pasan por la muerte y fingiendo su inexistencia ni siquiera me miran, nos miran. Ya no tengo uñas, ni dedos, ni cabellos. Soy una tumba.
Afortunadamente he olvidado palabras, las fui negando poco a poco, sustantivos, verbos, adjetivos. Qué más da?
Me asisten cadáveres, seres en descomposición, cuerpos desnudos sin sexo. Los lamo , los saboreo sin sentir nada. En mi habitación he logrado acumular unos cuantos, al menos mi extrema soledad se hace más llevadera.
En cuanto a esos miserables que supieron fingir afecto, dulzura, orgasmos los he ido olvidando poco a poco. Ya no los necesito. De nada sirvieron, al contrario han sido los culpables de este padecimiento. Un mundo que me domestico para ser el muerto que soy .Las escuelas, las iglesias, las oficinas públicas solo fueron motivos para desfdigurar mi mente .De niño supe alimentarme de cariño y estupidez. Me han violado mis mayores, y los seres cercanos a mí. Los demás apenas observaban cómplices, sin emitir opinión ni juicio.
A mis padres se los llevaron una tarde. Nunca volvieron. Irrumpieron varios hombres armados .Una patota. Mis hermanos y yo fuimos separados. A mí me toco la peor parte .Las peores aberraciones. Y de fondo un mundial de futbol que nunca comprendí.
Me crio un señor que nunca llegue a querer. Siempre uniformado. Severo, cruel, patriótico, católico. Cuando cumplí los dieciocho años tome la firme decisión de matarlo .Nada corría en mis venas .Ni resentimiento, ni venganza, ni dolor. Lo mate.
A partir de allí ya no tuve miedo a nada .Sera por eso que en este lugar disfruto del sol, los pájaros, los colores, la música y principalmente el aullido de esos seres podridos que me acosan día y noche. Ya no tengo miedo. Después de todo uno aprende a sobrellevar el horror. Nada es ajeno cuando uno se acostumbra a él.




Julia del Prado Morales


                                          Artista   Michael Cheval

SINFONÍA DE UN DOMINGO DE CARNAVAL


En las afueras de
una una cocha de dulce miel,
estaban el zancudo Milonga
y la carachupa Orfeo
creando en aire fresco
una danza de carnaval.

En plena historia de armonía
juntaron en primorosa ocurrencia
la patita y el tambor
de sus abuelos.

En sensación sonora
de fina melodía,
los tonos de patita y caparazón
de los abuelos
de Milonga y Orfeo,
producen en dulce aire
una sinfonía de pasión.

Armonía en danza de fiesta,
echada al vuelo,
en domingo de carnaval.

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DEL LIBRO LA TORTUGA ALICIA: LAS DOS TORTUGUITAS MANDRÁGORA Y TIZONA.

..........

La Galápagos es Mandrágora
tranquila pachocha
observadora cauta
como su padre Mom,
la tortuga Galápagos.

La Verde es Tizona
travieso osado
atrevido guerrero
como su madre Alicia,
la tortuga Verde Pirata.

Tienen los dos
-eso sí-,
pico y cuatro patitas.

Las bautizan
con pisco puro
canchita salada y
ron de ocasión
¡yohoho  yohoho!

Su padrino
el delfín Tambor Huasca
les regaló 
un chinchorro de propulsión.

Su madrina
la foca Romina
les hace malabares
les hace cabriolas, 
con una pelota 
de variados colores.

Aplausos, aplausos
¡plam plam plam
plam  plam plam!

Hizo las veces 
de sacerdote
el pelícano
Ramón Rodríguez,
grumete de
la barcaza de
bandera de calavera.

-¡Viva Mandrágora
  viva Tizona!

Tocan todo -en fiesta-
en fiestecita.

Suenan las quenas
y los sicus
en leve  en despacio
en despacito
en suaves alegres,
en suavecito.

Las guitarras
en despacito
en fuerte
en fuertecito.

Los sones con las quijadas
de burro y los cajones.

Rash rash rash rash
Tracatatá tracatatá
Tutacacá tutatacá

"juguemos con los nenes
cantemos a las tortuguitas
de ojos de coral
con sabor a mar;
en esta barcaza de
vela de plata 
de risueña brisa.

Hijos del mar somos
y llevamos tesoros
con olor a dulce
de sabor a suerte

Ay si si así. Si
me lo ha dicho
una niña.
Ay si si así. Si ..."

Osvaldo Victor Fernández

 Juan Pablo Martinez

CANTO I


anclado
en el desierto
parece el sol
no poder escapar
de la trampa
que le tiende
lo desmesurado
de una infinita sed.


CANTO II


anclado
en la noche
el espanto
del
NO VENDRÁS
surca
un laberinto sofocante
alrededor
del destino




                                                         esta resignada forma
de permanecer en los bordes
en el olvido
en la memoria que aniquila
en el consciente que transita la ceguera
tal vez mañana
(sí mañana)
sea el último soplo de sangre
que tiña la rutina
se termina
el andar buscando el universo
la hora veinticinco
anuncia el desenlace
el fondo del mar
asciende hasta agotarse
en la superficie
las cumbres por fin
escalan el regreso
no hay tiempo ya
se agotan las voces
un nuevo lenguaje
un nuevo poeta
(eterno poeta)
son la luz de otro futuro
la magia de la palabra
que nos renace