viernes, 29 de junio de 2018
Mario Cesar Lamique
El RESCATE DEL POEMA
Dio comienzo
el vano
intento de escribir
un
poema
que no
sea cursi
en el
que
no falte la duda
del color de tus ojos
que
no falte el andar
de gacela sorteando
mis
propias/inútiles/ya viejas
defensas
que
no deje de
mencionar que es como escaparse a ciudades
inventadas
lejanas
cada nuevo
encuentro.
Al no poder
lograrlo arrugo
el papel y lo tiro
Si alguien
lo recoge del
rincón
lo trae
de vuelta y se
toma el trabajo
arduo (trabajo)
de estirar la hoja
y leerlo
quizás
el poema
sea más
el esfuerzo por
rescatarlo
y deseo de ser
rescatado
que lo que está
escrito
en él.
LA
SONORIDAD DEL HUESO ROTO
Efusivo
Jadeante/uniformado/
palo en mano
escudo protector/
paso sincronizado/ obediente.
La
sonoridad del hueso
roto
abarca
la calle
¿Quién se
detiene?
La sangre deja su
huella
a paso de lágrima
es fácil ver su
recorrido.
Los vidrios
que antes estaban
juntos
sienten el
desarraigo
caen
en
distintas/opuestas
direcciones.
Lo que tenías
enfrente
lo que fue roto
era
un espejo
acaso,¿no te viste?
Pintura de Lucid Dream
Roberto Romeo Di Vita
Siempre se puede evitar lo peor antes que suceda la tragedia.
El pájaro canta con el sol, la claridad es la partitura del pájaro *
La imposición del silencio es la indiferencia de los necios.
Ellos se dejan llevar por las revistas de modas y por lo que les dice la televisión; ellos son así, vacíos por dentro y por fuera.
El rugido del avión a chorro es la impotencia del avión por no saber cantar como los pájaros.
El avión planea buscando en las pistas del cielo, el avión es hombre creado por sus ansias
de cielos.
“-Ave son las diez mil especies conocidas hasta el momento en nuestro planeta, mientras pájaros es un grupo de aves que se caracteriza—entre otras cosas –por ser y tener un canto elaborado” ( Página 12, Suplemento Turismo 12- N-1429-15/10/17 año 28 ) .
Pintura Remedios Varo
Miguel Ángel Cáceres García
R E C U E R D O S D E T HA L I A
(THALIA: Es una de las Musas del teatro en la Antigua Grecia)
Me llamo Alfonso. Tengo…¡da igual!¡Eso no viene al caso!. Resulta que una tarde agradable del mes de febrero de hace ya más de treinta años, yo me encontraba leyendo una obra de teatro titulada "Los ladrones somos gente honrada" de Enrique Jardiel Poncela en un vetusto banco del bonito y coqueto Parque del Espolón de la preciosa ciudad de Logroño. Noté una mano sobre uno de mis hombros. Al girarme noté que era la mano de un adolescente, que yo conocía. Su nombre era Cosme. Nos saludamos, hablamos de nuestras cosillas y casi al final me preguntó si tenía tiempo libre para dirigir una obra de teatro. Yo le respondí afirmativamente y añadí que el proyecto me parecía interesante. A los pocos días me reuní con su clase de 3º. de BUP del Instituto Duque de Nájera. Serían veinte adolescentes que querían además de obtener fondos para su viaje de fin de curso, cumplir un sueño: dejar por unas horas de ser ellos mismos para convertirse en otras personas. Me expusieron durante una hora la pieza teatral que deseaban poner en escena: "Bodas que fueron famosas del Pingajo y la Fandanga" de José María Rodríguez Méndez; de su disponibilidad horaria para ensayar y de cuando pretendían representarla. Yo les pedí un libreto de la obra y les anuncié que a la semana siguiente comenzarían los ensayos. Durante ese tiempo estuve no solo leyéndola sino preparando el montaje de la misma sobre el escenario del Teatro Principal.
Los ensayos fueron duros y exigentes. Con algunas de
muecas o poses de desagrado, sobre todo cuando les hacía repetir una
escena, un diálogo
o un movimiento. Deseaba sacar el máximo provecho de todos ellos, pues
estaba convencido de que podían dar de si todo los que les pedía acerca
del personaje que interpretaban.
Y llegó el día del estreno: 18 de mayo de 1.980 ¡Nunca
se me olvidará! El Teatro Principal de Logroño estaba prácticamente
lleno. El periódico
provincial "La Rioja" mandó a su crítico teatral. El público estaba
expectante. Entre las bambalinas la calma era total. Todos estamos
concienciados de lo que teníamos que hacer ¡Todo tenía que salir
perfecto!
Se alzó el telón, y la pieza teatral comenzó y siguió
luego su discurrir entre las risas y los aplausos de los espectadores...
Hasta que se
oyó el ruido de un tambor al fondo de la platea o patio de butacas. Un
pelotón de soldados con fusiles llevaba atado al Pingajo para fusilarle.
Las firmes y rotundas órdenes del teniente jefe del pelotón:
¡carguen!¡Apunten!¡Fuego! Y las consiguientes descargas
hicieron que los gritos y los llantos de los actores y de las actrices
sobrecogieran, estremecieran y emocionaran al respetable. Al finalizar
la representación la ovación fue cerrada y unánime. Todos salimos a
saludar y nos tiraron caramelos. La emoción y
la satisfacción de los que realizamos ese proyecto era muy visible.
Después unos profesores del instituto bajaron a los camerinos a
felicitarles. A mí ni siquiera me estrecharon la mano, pero me daba
igual, porque yo había contribuido a que realizaran su sueño.
Daniel Canosa
¿Donde irías
si las cenizas te redujeran
a meros andrajos?
¿Qué harías
si el desierto te consume
y las aguas te devoran?
¿Como valorar la existencia
forjando la soledad
con los recuerdos del pasado?
¿Cómo hilvanar el corazón sin poesía?
¿Cómo ser feliz sin realmente conocernos?
¿En qué trance someterse
para escudriñar la plenitud
de nuestro espiritu?
¿Como volar sabiendo que no podremos?
Instancias
Un llamado
yo veo la muerte a un costado
de este maldito,lobrego teléfono
estoy desarraigado...
vierten mis horas en retumbo
golpeando al corazón,el tiempo vacío
sin embargo siempre acuna el sol
y no te dije que estas linda
en verdad sos lo único
insoslayable
que tengo
y esta espera que carcome
me duele en lo mas profundo
de mi concurrida soledad
De Lazos y Secretos
Pintura de David Bardía
Raúl A.Pascual
Poema 12
mi corazón es océano
sembrado de fatigas
mi mente un campo
colmado de memorias
mi cuerpo un universo
navegado por voces atemporales
Quién pudiera leer en tu nobleza
Semblanza
lujurioso acto
de sirenas escondidas
inefable maravilla
de subientes o bajantes
extensos juncales
en largas siestas
rocío en las sombras
pincel adagio
primitivas figuras
corazón acento
el cuerpo salino
Ext de El Tuyú,los pájaros y el mar
Pintura de Christian Schloe.
Federico Baggini
Declaración Jurada
Aquí andan,
Aquí andaban
Las trasañejas alambradas,
La trasbocada figura del río,
La trascendencia de la madera,
El transcurrir de los maizales,
El trasfondo delicado de una lealtad.
Aquí el algodón,
El método de las algas,
El rítmico ensueño de las cigarras,
El espasmo de las nebulosas,
De los alerces,
El sol serpenteante sobre los espejos,
La utopía embravecida, ¡La utopía!
Con sus pujantes escoltas por el viento.
¡Y es que no…!
Nos persuadió lo fétido
El criterio bullicioso de los resumideros,
Los ondulantes gemidos de poca monta,
La vehemente masilla,
La saliva castrada del asfalto,
La literatura de endeble entraña,
Las perfecciones,
El espectro sin remiendos.
Y allí estamos: Exhaustos,
Más flácidos que siempre,
Con la tenue carne infecta,
Por tanto tratante y crujido sin vida,
Como inevitables sortilegios machacados,
Por la ansiedad y la jaqueca.
Como el alarido de las cloacas,
Que viajan en colectivo,
Y se quejan,
Y se aprietan
Sobre el óxido de las axilas y las lagañas;
Como tiesa nariz
Que destierra sobre otros y se disculpa,
Bajo la bovedilla y los timbres
Y la súplica de los espejos.
Y allí estamos:
Rebosantes de infamia y de baba,
Rebosantes de bilis y desacuerdos preacordados,
De sorna bobina,
Araña, Mosquitos desechos;
Con el casco colmado de viruta regurgitada,
Con las arterias hinchadas de escorpiones exudados,
Con las orejas acordonadas de empantanadas orillas,
Y campos de sal, nada más que sal.
Residuo adormecido de abultadas perturbaciones,
Y excitables lenguas,
Que extravía el erotismo en cualquier parte,
Que equivoca el querer con el abrazo,
La rima con la fatiga fermentada,
El breviario con los inventarios en serie.
Devastados autómatas del acaso y el tedio,
Con el musculo comprimido,
Por los muros de yeso y entrañas de plata,
Por las yemas recubiertas de ávido vacío,
Por decrepitas flemas de corbatas tiesas,
Por cuantos urinarios con cortes de servicialidad
Estallan las penumbras,
Esquilan las cataratas,
El edulcorado cálamo,
El flujo untuoso de los adulterados corceles,
Sin cuartillas,
Sin crines,
Ni brotado orbicular de opio,
Que los lleva a la apetencia,
A empeñar la promesa,
A subastar el vientre,
A amputar en trozos sus veneradas raíces,
A engullir las patrañas que divulgan los faroles,
Los filamentos tuertos,
Los empalagosos pescuezos que ostentan el lenguaje,
Y recitan,
Y afirman,
Y proclaman,
Ante grises montaraces de latón que no orinan,
Ante la muchedumbre,
Que desde una distancia prudente
Podrá aparentar amapola virgen,
Aunque de cerca apesta:
A transpiración oprimida,
A llanura velada,
A martirio estéril,
A rabia atorada,
A excremento confinado,
A cuervo muerto.
In/tensiones
Soy la carne del ensayo,
el sabor a nada,
el entierro de los márgenes,
la primavera plastificada,
los frutos y sus tintas,
un viento que sabe a fuego,
la verdad que no se pudre,
la colmena hinchada.
Doy el dolor envasado,
los nervios (tal vez las venas) de una flor,
el aullido clonado,
la piel del agua,
el retraso que no sabe volver,
el olvido y las piernas de ciertas huellas,
la inquietud del exilio,
las alas apenas fabricadas.
Soy fuerza a la fuerza,
la reencarnación de quién ya existe,
la garganta entre tantas miradas,
el ayuno del hambre,
la anestesia y la espera de algún bosque,
las sobras del vacío o del vicio,
las contracciones del sol antes de parir,
y también la ceguera que escuece.
Doy el ego postrado,
un campo sin camillas,
el entredicho que no madruga,
la orilla y la penitencia de alguna sombra,
la sangre y luego los huesos,
el insomnio de la ausencia,
las costuras de la mesura,
los ecos amontonados en la boca.
Cuando la sonrisa
y su muerte
se precipiten,
no habrá lluvia
donde arrastrarme.
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