jueves, 28 de junio de 2018

Silvia Favaretto

                                                                                                                      nuvole mie dipinte al pastello 2017.



DECLARCIÓN DE INTENTOS



Dejar de ser joven,

De ser bonita,

De ser amable.

Arrojar la verdad

Como quien en serio la sabe.

Dejar de ser quien esboza sonrisas

De muecas y arrugas

Excavadas en la cera.

Hundir una y otra vez

En el pozo

Una soga

Para pescarme

O ahorcarme

Que no sé si es

Exactamente lo mismo

O si carece de sentido el tiempo.

Carecer totalmente de sentido

Y licuarme

En la embotada nada del consuelo

Encontrar en mis entrañas la chispa

Para prenderme fuego al pelo

Y prenderle fuego al centro cívico

Y a la estación.

Un poema, quizás,

como un tizón ardiendo

como una navaja que se clave

en cada uno de mis deseos.






DICHIARAZIONE D’INTENTI



Smettere di essere giovane,

Di essere carina,

Di essere gentile.

Sbattere la verità in faccia

Come chi davvero la conosce.

Smettere di essere quella che abbozza sorrisi

Di ghigni e rughe

Scavate nella cera.

Calare una volta dopo l’altra

Nel pozzo

Una fune

Per pescarmi

O impiccarmi

Che non so se è

Estattamente la stessa cosa

O se non ha nessun senso tutto ciò.

Non avere nessun senso

E liquefarmi

Nell’ottuso nulla della consolazione

Trovare nelle mie stesse viscere la scintilla

Per appiccarmi fuoco ai capelli

E dare alle fiamme il municipio

E la stazione.

Una poesia, forse,

Come un tizzone ardente

Come un coltello a serramanico che si conficchi

In ognuno dei miei desideri.


                                                                                           Minotaura incisione su linoleum marzo 2018



EN ESTA HORA INOCENTE



No me merezco este poema:

Fui bien educada,

Colegio de monjas,

Aprendí a atarme los zapatos

Y llevar pañuelo en el pelo

Me enseñaron a pedir por favor

Y disculparme, a bostezar con la

Mano frente la boca

Y a saludar

Cuando alguien estarnuda..

Sin embargo, este poema

No te pide un favor,

Ni te disculpa,

Camina descalzo

Con el pelo suelto y

No dice sino lo que quiere

Y me trae,

Montada en sus riñones,

Con la cólera

Que es justa,

Que es  J U S T A.
                                    

 IN QUEST’ORA INNOCENTE



Non mi merito questa poesia:

Sono stata bene educata,

Scuola di suore,

Ho imparato ad allacciarmi le scarpe

E a indossare il fazzoletto sulla testa

Mi hanno insegnato a chiedere per favore

E a scusarmi, a sbadigliare con la

Mano davanti alla bocca

E a dire salute

Quando qualcuno starnutisce..

E ciò nonostante, questa poesia

Non ti chiede un favore,

Ne ti toglie colpa,

Cammina scalza

Con i capelli sciolti e

Non dice nulla tranne quello che vuole

E mi porta,

A cavallo delle sue reni,

Con la collera

Che è giusta,
Che è G I U S T A.

Susana Cattaneo

                                                                              
POEMA I

Atardece. Hay un pájaro que brota de la rama.

Un pájaro en la rama de la historia.

Un pájaro con ojos de crepúsculo.

Con alas de noches incendiadas;

alas de cofres extranjeros; del color de la coherencia.

Un pájaro con pico de relámpago, de guadaña enmohecida.

Con movimientos de verano sin montura;

con patas de cangrejos que se duermen;

de potros cansados y duendes medievales.

Atardece. Hay un pájaro en la rama.

Una rama que acuna caracoles.

Un pájaro con mirada de nuez y oro dulce;

con mirada de hoguera ya apagada.

Ojos de cerradura que se quiebra.

Ojos de barcos que naufragan en desiertos.

Un pájaro con plumas de ásperas barcazas.

Plumas con aroma a recuerdo que cubren los baúles.

Con trinos humeantes entre leños de agua fresca.

Atardece. Hay un pájaro en el centro del mundo,

en el centro de las vías del tren,

en el centro de algún meridiano.

Un pájaro en una rama fuerte, precisa,

como la vida, como la inocencia.


POEMA II  (poesía en prosa)


Escrito con sonido del caracol





Es el sonido del Universo.

A vos que me mirás desde el espejo, te hablo. Tenés miedo? Esperás los fantasmas de rostro blanco y cuencas oscuras? Emergen del mar?

Esos gritos de nácar que se mezclan con las olas no son más que las voces de la luna en esta noche distinta. Los otros, esos alaridos que apenas se suavizan algún instante son los de tu culpa, esa que gime en tus sueños, esa culpa de mí, esa de vos, esa impotencia que impide asir las llamas de cualquier hoguera y borrar los caminos de la desolación.


Siento que el océano es una boca con sabor a uvas agrias que me condena y también a vos, mi costado ajeno. Me condena por no poder quebrar el suplicio de todos los que viven. Me criticas, me odias, a veces te apiadas. Sabes que soy temblor entre fauces de filosos dientes.  Extranjera. Soy y no al instante.



Nado en la música del mar que me convoca. Las constelaciones me hacen una cuna y a vos te echo, te empujo lejos de mi vida para no recordar que soy débil. Sabes de mi debilidad pegajosa y por eso te mato. Sombra animal el mundo.

El sonido me envuelve y me hunde en las aguas del color del olvido.

Así descanso en un vaivén de corales que me ayuda a perder toda memoria.

    
        
  Pintura de  Octavio Ocampo                             

María Cristina Di Lernia

                                                                       


LA OTRA

"... No la dejes pasar ...

Nómbrala con el nombre de lo deshabitado...

con la palabra de poder.

Nómbrala y mátala" Olga Orozco



Una mujer sin rostro

anda vagando y divagando

por las inmediaciones de la luna.

Es una mínima materia diluida

enredada en la niebla.

Ya no es la Casandra de la sangre

que alguna vez profetizó desmanes

ni la diosa de Odiseo

ni la bella Helena descosiendo

llamas incendiarias.

Sólo una silueta umbría despedida de su útero

arrojada al espacio donde claman

los que no dejan huellas.

La misma que en un instante estremecido

sintió en el entrecejo la herida de la muerte.

Y fue condenada.



Esa mujer no existe,

el ego que aromara sus coloquios

creció hasta deportarla.

Hoy, el cuerpo que habitaba

es de otra mujer

la de mirada limpia

la brotada de Luz.-

 

RAZONES SIMPLES PARA VIVIR




La piel del damasco.

El hojaldre numinoso bajo los pies del otoño

entre las hojas.

Un trigal horneándose.

Lenguas desgajadas de la hoguera

una noche de fuego revelada.

Hombros del viento acariciados.

Un corazón de nieve

licuándose en las palmas del delirio.

El verano bebido por la lluvia.

Lo que oculta el Recinto

cuando danzan los astros sucediéndose.

El éxtasis del elogio del silencio.-


 
(derechos reservados)

   Pintura de P.Picasso

miércoles, 27 de junio de 2018

Maria Rodriguez

                                                                   

HORFANDAD


                                                                Cuando la vida levanta del suelo el guante que perdimos,
                                                                           ni la mano siquiera conserva cinco dedos
                                                                                      .


Ahora, cómo calzar el guante...
Tan pequeñito guante para esta mano
que ya no es mano.

Agarrotada,
la palma extiende las falanges
y aprisiona -inútilmente-
la mano imaginada,
sube hasta el brazo, el hombro,
espalda, torso, nuca,
el cuello ladeado, el pelo claro,
el beso humedecido de la dicha.
El abrazo al sol del mediodía.

Muerte le dieron los años del espanto
a la caricia que apretaba
el infinito de sueños
en un guante.

Perdido un guante,
de qué me sirve tener estas dos manos.




ERRANTE


Voy persiguiendo una palabra
para que sea exactamente, ella.
Ella, al fin, después de tantas otras.
Para abrirle la puerta de mis versos
-vuelo de pájaros inquietos-
y darle espacio al verbo
que conjuga el pensamiento.

Y que le guste a mi palabra, ella;
libre de circunstanciales
y adjetivos,
sin confundir acentos
ni extraviarse en métrica servil.

Para que sea, simplemente, ella.
Y deje de ser yo
-vuelo de pájaros inquietos-
y se vuelva
conciencia de justa barricada,
derroche de noctámbulos amores
y ala de grito en voces sublevadas.

       
  Pintura Remedios Varo

Raúl Pérez Arias

                                                                  
LO VI



Lo vi agonizar proyectos
en sus días de cautiverio creativo;
sin tomar el desayuno,
las sábanas sin poblar
y su mujer...
Lo oí gritar eufórico
desde coléricos andamios
alturas a estrenar.



Creció
en la arquitectura de sus huesos
y la juventud que no supo conservar.
Su vejez prematura
le hizo cambiar de planes.



Ahora,
garabatea una infancia feliz
y su mujer teje escarpines
en la soledad
de una mesa de dibujo,
sin planos a la vista.



Del libro: 
La inmovilidad de los ruidos (2007)   






IDENTiDAD



Es inútil
no dejo de insistir
la verdad me enfrenta.
Trato de ser grande
no sé dónde está mi casa;
afuera hay un niño solo.



Del libro:
Qué y otras circunstancias (2010)
   
 Pintura Salvador Dali