martes, 27 de noviembre de 2018

Sonia Saavedra

La bruja del bosque

No es un bosque para amedrentar, al contrario es un lugar colorido, de variada vegetación, arroyos cristalinos, fauna amistosa  y dócil.
Entre el enramado de pinos, eucaliptos y laureles, se divisa la cabaña. Con solo verla uno siente ganas de descansar en ella, allí vive una dama antigua, al que algunos llaman bruja, otros visionaria. Todos los que nos acercamos es porque sabemos de su sabiduría, por boca de otros o porque ya vinimos alguna vez a visitarla.
La conozco desde niña, con abuela solíamos una vez al año visitarla, en aquellos años me dejaba jugar con sus múltiples, gnomos enanos y brujitas.
Después en mi juventud, seguí viniendo, a buscar consuelo y consejo. Y así ha sido a través de los años, ahora a mi vejes vuelvo y la encuentro tal y como era, cuando venía de niña.
Solo entrar en el salón  y se produce la magia, la cabaña que desde afuera veías pequeña, acá dentro es inmensa, de sus paredes blancas cuelgan miles y miles de máscaras, extrañas, sonrientes, diferentes.
Hoy la visito porque necesito mi mascara para las fiestas de fin de año, son doradas, azules, rojas, blancas, negras, grises, ella sabe de antemano cual nos prestara, porque es así desde siempre, pasado un tiempo volvemos a dejarla.
La máscara que nos asigne , nos ayudara con nuestra carga, porque acá no viene nadie, sin una o más carga en su espalda, por más que disimulemos, con yernos, nueras, consuegros, suegras, hijos, nietos, padres, cuñados, vecinos, amigos.
La dama azul, así la llamamos, porque siempre viste de azul claro como el cielo despejado. Me recibe como cada vez que la visito, con sus brazos abiertos para estrecharme en ellos. Me mira a los ojos y entiende que necesito, me ofrece una infusión de flores del bosque y me regala una hora de charla amena, donde olvido  por que vine. Solo puedo recordar con ella los buenos momentos pasados en este año que no nos vimos. Luego se levanta suave de su sillón, va hasta la pared del fondo, y trae una hermosa mascara azul,  que coloca con ademanes suaves, como acariciando, sobre mi rostro,  esta se disuelve en mi cara, esa es la magia, nadie podrá saber lo que realmente pienso, podré sobrevivir alegremente las fiestas, que internamente yo estaré celebrando la pacha mama, otros pascuas judías, otros Ala y así cada cual con su máscara puesta podrá compartir en armonía todos los credos.
A veces pienso, quien es realmente esta dama, así me gustaría que fuera el creador si existe, que nos recibiera a cada ser humano y nos reconfortara y me digo, es ella la madre creadora del universo, que habita en este paraíso, para poder estar realmente cerca cuando la necesitamos.
El sol se está filtrando a través de los pinos, me alejo con mi mascara invisible puesta, feliz liviana, aspirando el aroma del bosque, escuchando su música, me alejo, el bosque se va diluyendo en la lejanía, nunca se, si es un sueño de verano, o es la realidad, pero que importa yo estoy feliz!
          

       
Pintura de      Josephine Wall                                            

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