lunes, 22 de octubre de 2018

Julio Almiron

III

Las pupilas extrañan
la marea que se agita
en todas las ventanas.

La sal de sus bocas
despierta el ocaso
en medio del océano

 el recuerdo
 sólo es
una playa desierta.



IV

Encendió el sabor
de sus uvas
con dedos de fuego

traspuso en sus pechos
los mejores acordes

Los hombres se deleitan
sabiendo que eres su muerte
y se recuestan a esperarla
con los ojos cerrados



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