miércoles, 26 de agosto de 2015

Roberto Romeo Di Vita

                                          Giuseppe Maria Crespi.-Libreros.-1725.-Museo Cívico Musical de Bolonia/ 2.-Carl Spitzweg.-1850.


La conjura de los libreros
                                          

                       
                              Antes que desaparecieran Pablo y Silvina en un atentado contra la librería del viejo José;  sucedieron muchas cosas... El viejo librero y sus amigos estaban férreamente en contra de los monopolios que ya se estaban adueñando de todo el negociado editorial, dejando consecuencias nefastas para la vida y la cultura.
                              Por eso fue que el viejo librero de alma, tuvo referencias casi directas de esto...
                              Llegaron con sus vehículos. Llegaron con sus camiones de infantería y sus soldados. Llegaron con sus tanques y sus tanquetas. Derribaron puertas, vidas y sueños. Golpeaban a los que estaban a sus pasos. Irrumpieron en las rotativas del diario cooperativo y les pegaron a sus trabajadores.
                              Gritaban desaforadamente y daban órdenes a todo el mundo.
Los tiras menores y mayores robaron el poco dinero de los cajones de los escritorios, las máquinas de escribir, las máquinas de sumar y el papel higiénico de los baños.
                              Los tiras mayores asesorados por un abogado profesional y de prestigio, requisaron casi todos los libros, se los llevaron en camiones siniestros y en las afueras de las ciudades, todas esas noches provocaron resplandores.
                             Cenizas de Neruda, Prevert, Maiacosvski, Walsh, Angellelli, Bustos, Conti, Gelman, Oesterheld, Peña, Santoro, Urondo, Eluard y otros; se esparcieron por los cielos. Cenizas de Gorki, Varela, Yunque y Tuñón, volaron hacia la luna.
                             Cenizas de los cuentos infantiles de Alfredo Murillo y  Graciela Cabal, llegaron a las estrellas. Se salvó un libro revolucionario soviético llamado “Así se templó el acero”, porque consideró el abogado que era un texto de siderurgia. Pero las novelas “El jorobadito”de Roberto Arlt y otro de “Matemáticas modernas”, fueron a la hoguera por tener tapas de color rojo.
                              De la editorial universitaria con prestigio universal, sólo quedó destrozos  y roturas. El silencio impuesto permitía laceraciones en las carnes y en los corazones...
 ( Continuará)
Derechos Reservados. 

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