LOS
ROBADORES
La
primera vez que entraron en casa nos asustamos mucho. Mi papá no se
movió de su lugar en ningún momento, parecía que no respiraba; mi
mamá gritaba cosas que nadie de los presentes se tomó el
trabajo de entender, mientras nos abrazaba —muy fuerte— a mi
hermana y a mí, como si nos fuera a asfixiar.
Ellos
hacían todos sus movimientos de forma maquinal, como siguiendo paso
a paso una coreografía; mi papá no salía de su insoportable
quietud, y mi mamá, en un intento desesperado por escapar,corrió
hacia la puerta, pero le fue imposible abrirla: ya no era la nuestra.
La
segunda vez que entraron se hizo de noche en ese instante. Saltaron
la verja, se metieron por la puerta, que estaba mal cerrada y
volvieron a hacer sus movimientos maquinales, manipulando las armas;
una bolsa vacía y otra llena. Robaron el televisor a color y
pusieron otro falso en su lugar, hicieron lo mismo con el equipo de
música, el microondas y los cuadros de paisajes que tapaban manchas
de humedad en la pared; cuando ellos se fueron la noche siguió.
La
tercera vez que entraron nos habíamos mudado de casa pero nos
encontraron igual. Estábamos solos, mi mamá ya se había ido y mi
papá tardaba en llegar; ellos entraron sin esfuerzo y con sus dos
bolsas robaron cada uno de los artefactos del hogar y los muebles, y
pusieron otros falsos en su lugar, sin mirarnos. Siguieron robando,
un florero, expresiones de fotos familiares y hasta pósters
de la habitación de mi hermana, que abría la boca como si estuviera
por decir algo y se balanceaba de atrás para adelante como
presagiando una caída.
La
cuarta vez que entraron los maté.
Mi
mamá viene a verme seguido y me cuenta mentiras sobre su vida,
continúa diciendo frases incomprensibles aunque ya no me puede
abrazar —muy fuerte— como si me fuera a proteger.
Mi
padre está tranquilo en casa, a salvo de sobresaltos, ya sin nada
verdadero que le puedan robar. Mi hermana a veces emite algún
sonido, pero de su boca nunca sale palabra, mientras
balancea el cuerpo
de atrás para adelante, estando siempre, a punto de caer.
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